Los
reportajes que han circulado por el mundo sobre los efectos del Huracán Ida la
semana pasada en El Salvador, son impresionantes. Después de casi una semana
del desastre que obligo al gobierno de El Salvador de declarar “calamidad Pública”,
tanto los salvadoreños como el mundo está tomando conciencia de sus enormes consecuencias
en ese pequeño país.
Mientras
hacemos lo viable dentro de lo posible para ayudar a nuestros compatriotas
afectados por el Huracán Ida, quiero compartir una reflexión que a lo mejor
sirvan para su comprensión y prevención de los desastres, pues lo que está en
juego es la viabilidad histórica -económica-política- de nuestro país.
Démonos cuenta que El Salvador es un país en constante reconstrucción. Periódicamente
el territorio es afectado por terremotos, huracanes, sequías, y la reciente
guerra civil. Los más afectados, como siempre, son las personas de menores
recursos; algo así como la simetría de que las culebras siempre muerden a los
descalzos.
Los
desastres no son naturales, los fenómenos naturales si son naturales, valga la
redundancia. Los desastres son prevenibles, los fenómenos naturales no, aunque
también se puede minimizar sus efectos.
Habría
que anotar que los nuevos fenómenos naturales también están siendo afectados
por la mano humana, como consecuencia del calentamiento del planeta que esta
trastornando los ritmos normales de la naturaleza; por ejemplo, no registramos
en la historia de El Salvador, que yo recuerde, de que haya pasado un huracán
en el mes de Noviembre. Esos fenómenos, sin duda, son protestas de la madre
naturaleza sobre cómo le tratamos poniendo la ganancia antes del bien común.
Para
romper este círculo vicioso, necesitamos en nuestro país, además de educarnos
nosotros mismos, de un liderazgo donde haya estadistas políticos, o más
estadistas que políticos. La diferencia es que los políticos piensan en las
próximas elecciones y los estadistas en las próximas generaciones. La
prevención de los desastres tiene que ver con la visión a largo plazo, más allá
de las elecciones periódicas.
Ya que
la sociedad salvadoreña ha demostrado recientemente que es posible la
alterabilidad política, también debemos hacer posible que los que nos
representen en la administración de los asuntos del estado vean más allá de su
nariz. Prevenir debe ser una tarea fundamental, si no queremos desaparecer,
como país, del mapa mundi.
Cada Noviembre 2, se celebra el día de los difuntos en la mayor parte de América Latina. En algunos lugares se le llama el día de los Santos Inocentes. Ese
día, es el día de ir al cementerio a enflorar a los seres queridos. Es que los
difuntos solo mueren cuando se les olvida, por esoescribimos estas notas en memoria
Pedro Salvador Acosta Melgar, a diez años de su fallecimiento.
Hace 23 anos, en 1987, mientras mi padre, Pedro Acosta Melgar,
y mi madre, Otilia Arevalo de Acosta, estaban refugiados en Santa Bárbara de
Heredia, Costa Rica, tomeesa oportunidad para registrar en la historia
parte de la biografía de ellos, que contempla sus origines, sus ancestrose historias que deben ser conocidas por las
próximas generaciones.
Dedicamos
esta notas también a su esposa, Otilia Rafaela, ahora de 92 años, mujer que dedico su vida a su familia y a la
comunidad. A la mujer tranquila yabnegada que siempre soñó con un mundo mejor.
Ambos, Pedro y Otilia, procrearon una enorme familia 13 hijos, unos
63 nietos y a casi 50 bisnietos distribuidos ahora en varios países del mundo,
mismos que ahora hablan por lo menos nueve idiomas.
Síntesis
biográfica de Pedro Salvador Acosta Melgar.
Recordando a Pedro Salvador Acosta Melgar,al pacifista, al contador de
historias, albien informado, el
católico activo, el que a pesar de que nunca fue a la escuela, tenía la capacidad de
entender el mundo más que muchos intelectuales de nuestra época.
Pedro
Salvador Acosta Melgar, nació en el Cantón Mirandilla del Municipio de Suchitoto
el 31 de Enero de 1911 y falleció a los 87 años el 7 de Febrero de año 1999.
Sus Padres fueron Ramón Acosta González y Luisa Melgar Rivera. Fue el sexto
hijo de nueve hermanos y hermanas de la familia Acosta Melgar.
Con
Emeregilda Calderón Alas, procreo a su primer hijo, Carmelo Calderón Acosta,
mismo que murió en manos de la Fuerza Armada de El Salvador a principios de 1980 cerca de Tacachico
Departamento de la Libertad.
En el
advenimiento de la primera gran depresión mundial del capitalismo, en Abril de
1927, contrajo matrimonio con Otilia Rafaela Arevalo Alvarez, con quien procreo
trece hijos e hijas, diez varones y tres mujeres, mas tres hijos quienes no
tuvieron nombre porque nacieron muertos. La mayor parte de su vida, la paso
laborando en las faldas del Volcán de Guazapa.
Una vez
casados se fueron a vivir al cantón Buena Vista, donde nacieron tres hijos;
posteriormente vivieron en el Cantón El Zapote, donde nacieron el resto de sus
hijos. Para 1975 Pedro y Otilia se fueron a vivir a la comunidad de la Mora,
también del Cantón El Zapote, municipio de Suchitoto.
Pedro Acosta era un lider local, varias
veces fue mayordomo de las fiestas del Cantón El Zapote, así como de la Asociaron
de Adoradores del Santísimo de Suchitoto.
Para criar a sus hijos e hijas se dedico a la
agricultura de subsistencia sembrando maíz, fríjol, café
y otros productos. Una vez comenzó la guerra civil en El Salvador en 1980,
junto con su esposa Otilia, y algunos hijos e hijas, tuvo que abandonar su casa
en el Cantón El Zapote del Municipio de Suchitoto y refugiarse en San Salvador,
después en Chalchuapa en el Departamento de Santa Ana, antes de salir como
refugiado a Republica de Costa Rica (1980-1986) y posteriormente a Ontario, Canadá.
Por ser del
Partido Demócrata Cristiano, y padre de hijos activistas por el cambio social, por tres
veces los miembros del escuadrón de la muerte, vinculados
a los cuerpos policiales de Suchitoto intentaron capturarle,pero su angel siempre le protegia y por eso pudo escapar de los temibles escuadrones de la muerte que operaban en la zona norte de El Salvador.
Estando en Costa Rica como refugiado, en 1987 emigro
junto con su esposa, y dos hijos y una hija, hacia Ontario Canadá donde se radico hasta 1999. Una vez termino la guerra civil en
1992, el viajaba casi todos los años desde Canadá hacia El Salvador. En
Diciembre de 1998 regreso a El Salvador para quedarse. El 7 de Febrero 1999 falleció
en Santa Tecla a sus 88 años de vida y fue enterrado en el Cementerio de
Suchitoto, junto a los restos de su mama Luisa Melgar Rivera. Con ocasión de
rendir su último tributo, su esposa, hijos y otros familiares, nos juntamos en
El Salvador, después de casi 19 años de habernos dispersados por varios países
del mundo, a causa de la guerra civil en El Salvador.
En la proxima entrega iniciaremos con la entrevista sobre sus ancestros y sobre como era la vida durante su infancia en el Volcan de Guazapa.
Apreciables familiares y amigos.
Hoy estoy iniciando un nuevo proyecto de historias no contadas que espero que sea de su estimulo y agrado. Vamos a iniciar con la biografía de mi padre Pedro Salvador Acosta Melgar.
Además, no duden en enviar sus comentarios a estas historias que estamos compartiendo iniciando esta semana.Lo vamos a ir haciendo como una novela. Periódicamente vamos a publicar una historias diferente.
Con mis saludos,
Francisco